Introducción. El centro de este libro lo ocupa Hellinger como persona. En la mayoría de los aportes se trata de las preguntas: ¿Cómo vivenciamos su trabajo? ¿Cómo lo hemos vivenciado a él mismo? ¿Qué ocurrió en nosotros con esa vivencia? Para nosotros Bert Hellinger es un maestro espiritual, un iluminado, un gurú en el mejor sentido de la palabra. Pero hasta ahora el único que lo había manifestado públicamente había sido Turiyananda Hoehne, hace cinco años en un breve artículo de una revista y sin que tuviera una resonancia visible. Con excepción de ese ejemplo, nosotros nos encontrábamos bastante solos con esa opinión acerca de Bert – o eso pensábamos!

PDF der spanischen Texte

Gracias, Bert

A thanksgiving to the master, teacher, colleague and friend.
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Versión electrónica (en pdf) de las aportaciones en español para  Gracias, Bert (Danke, Bert),
escrito conmemorativo del 85 cumpleaños de edad de Bert Hellinger.

Prólogo. 2

Introducción. 3

Asociación Española de Constelaciones Familiares, Bert Hellinger 6

Lola Campos, Madrid, España. 6

Carmen Codina, Barcelona, España. 6

Àngels Codina Farrás, Andorra la Vella, Andorra. 7

Francisco Gómez Gómez, Madrid, España. 8

Sara Rodriguez Simon, Puigcerdà, España. 10

Centro Bert Hellinger de Argentina. 11

Alejandra  Pistorio. 11

Claudia  Boatti 11

María  Herbin. 11

Liliana  Chaia. 11

Raúl  Pardo. 12

María  Ulacia. 12

Miguel Ángel Schiavo. 12

Néstor  Brumer 13

Tiiu  Bolzmann. 13

Prólogo

Hemos intentado traducir los textos que nos han mandado, para Danke, Bert, lo más textualmente posible al alemán, sobre todo la intención del autor.

Las traducciones de los textos para Danke, Bert, que nos han mandado, hemos intentado hacerlas lo más textualmente posible al alemán, sobre todo la intención del autor. Pero todos los que tienen que ver con traducciones, saben que siempre se pierde algo que el original contiene, o al contrario se añade algo que en el original no existe.

Al principio queríamos imprimir estos textos en la versión inglesa y española junto con la traducción alemana. Pero entonces vimos que la resonancia a nuestra llamada de contribuir con un texto era enorme.

Danke, Bert  ha llagado a alcanzar un volumen de 200 páginas, por lo que tuvimos que decir Stop: por favor no manden más textos – tampoco para los originales había más espacio.

Es una pena. Cuando en el cumpleaños de Bert Hellinger presentamos el escrito con­memorativo se puso claro que la mayoría de los participantes no podía entender­lo, porque simplemente no hablaban o no podían leer alemán. Así tiene la versión electrónica una doble finalidad:

–        los lectores alemanes del libro, que también leen inglés o español pueden alegrarse de los correspondientes textos originales.

–        También los no germanoparlantes, amigos de Bert Hellinger, podrán, por lo menos, leer una parte de los textos.

Los textos ingleses y españoles se complementan con una traducción de la introducción del editor (en alemán en original).

    Ursula Amano Steinbach & Jayin Thomas Gehrmann

Introducción

El centro de este libro lo ocupa Hellinger como persona. En la mayoría de los aportes se trata de las preguntas: ¿Cómo vivenciamos su trabajo? ¿Cómo lo hemos vivenciado a él mismo? ¿Qué ocurrió en nosotros con esa vivencia?

Para nosotros Bert Hellinger es un maestro espiritual, un iluminado, un gurú en el  mejor sentido de la palabra. Pero hasta ahora el único que lo había mani­festado públicamente había sido Turiyananda Hoehne, hace cinco años en un breve artículo de una revista y sin que tuviera una resonancia visible. Con excepción de ese ejemplo, nosotros nos encontrábamos bastante solos con esa opinión acerca de Bert – o eso pensábamos!

Luego llegó la carta de un lector del libro de Thomas[1]. En ella decía: “Usted menciona a Krishnamurti. Yo lo conocía personalmente. Bert y Krishnamurti son prácticamente idénticos en lo que se refiere a sus declaraciones, creo que con más exactitud que Osho”. También hubo otros comentarios mostrando que en definitiva no estábamos tan solos con nuestra visión con respecto a Hellinger. Y así nos decidimos a esta edición festiva.

Bert Hellinger no es solamente el pionero que en algún momento pisó terreno nuevo y lo convirtió en fértil. Sigue avanzando continuamente en su trabajo y nos instruye también a nosotros a avanzar cada vez más. Eso se pone de manifiesto en forma maravillosa en el aporte de Joël Weser “Lo amplio detrás de la amplitud”.

Este avanzar no es una cuestión de metodología que podría comprenderse a través de debates teóricos. Para ello hay que mirar a este Bert Hellinger, en realidad: mirarle a los ojos. Únicamente de esa manera es posible comprender los cambios en su trabajo durante la última década. Esperamos que incluso para aquellos lectores que aún no hayan tenido esa oportunidad personalmente, esa mirada se manifieste a través de los numerosos informes de este tomo.

Hemos enfatizado expresamente que nadie que desee contribuir a este acto en honor a Bert Hellinger debe compartir nuestra opinión. Sin embargo, algunos quedaron asustados. Así uno de los antiguos compañeros de camino de Hellinger explica por qué, luego de largas reflexiones, no quiso contribuir para este número festivo: “Hace casi exactamente 30 años le dije a Bert durante un paseo: “Bert, tú eres un buen maestro para mí”, y él me miró y respondió: “Ahora sí que estoy desilusionado. Yo pensé que eras mi amigo”. Esa frase para mí sanó, con un golpe certero, todas mis ansias referentes a un gurú. Ese tipo de buenas intervenciones puede realizar él.”

Ni un buen terapeuta ni un buen gurú pregonan verdades absolutas. Dicen al cliente o al estudiante aquello que le hace avanzar. Le dicen algo que le impida instalarse cómodamente, en lo espiritual, allí donde se encuentra en ese preciso momento – por ejemplo en la dependencia de su terapeuta o gurú. Precisa­mente eso es lo que transforma sus palabras en una intervención.

En muchos aportes de este libro los autores mencionan que para ellos personal­mente el año en el que descubrieron Bert fue el año 2000. Se agregaron de entrada a la nueva evolución de Bert y su trabajo. Para ellos lo nuevo no signi­ficó un quiebre. Pero sí han participado de la experiencia, como lo describe por ejemplo Alejandra Pistorio en su aporte, que para otros fue así.

Durante uno de nuestros cursos una participante comentó que estuvo presente en un evento importante con Hellinger. Consideró hablarle para pedir una constelación. En la pausa repentina-e inesperadamente él se encontró frente a ella. Durante un instante se miraron a los ojos y todo estuvo bien. Todo bien. Ya no era necesario hacer una constelación. Le solicitamos que incluyera esa experiencia como contribución para este libro, pero no quiso. Dijo que eso después de todo no había sido nada tan especial, que durante satsangs eso le ocurría a menudo.

¿Cómo pudimos nosotros creer que estábamos solos con nuestra visión con respecto a Bert Hellinger y con nuestro deseo de reconocimiento de él como maestro espiritual, para agradecerle y honrarlo?

También nos sorprendió que más de la mitad de los aportes había sido realiza­da en forma de carta. No es solamente el motivo del cumpleaños lo que invita a efectuar cada contribución en forma muy personal. También refleja que a través del encuentro con Bert Hellinger nace una relación. De los seminarios conoce­mos situaciones en las cuales un cliente se sienta a su lado e inmediatamente comienza a hablar. Hellinger, que antes había estado mirando al cliente, mira entonces a la rueda – mientras el cliente simplemente continúa hablando.  Y luego Hellinger se dirige al público pre­guntando: “¿Quiere algo de mí?” Evidentemente no.

Como coordinador de una constelación, Hellinger se expone al cliente que trae su caso; se abre a ellos y espera lo que viene – en el encuentro directo como también a un nivel espiritual. Lo mismo vale para la persona que está frente a él. También el otro debe abrirse, con su existencia, aquí y ahora, debe aventurar­se a aquello que pueda aparecer. Para algo que no tiene nada que ver con Bert Hellinger como persona pero que, sin embargo, sólo puede darse en esa dis­ponibilidad y apertura mutuas.

No todos los aportes de esta edición festiva permanecen en esa inmediatez. Las contribuciones del primer párrafo reflejan la pregunta de cómo referirse adecuadamente a Bert Hellinger. Los aportes del cuarto párrafo colocan a la filosofía y al trabajo de constelaciones de Hellinger en un contexto más amplio. En los aportes de Mayer y Giegerich ni siquiera se menciona el nombre de Hellinger. Y tampoco es necesario. En el artículo de Wolfgang Giegerich des­aparece el autor mismo detrás de su tema así como el enmascarado desaparece detrás de la máscara. O así como el coordinador de una constelación como persona desaparece detrás de su trabajo, aún cuando él tan solo sigue los movimientos del espíritu.

Entre las muchas cartas no había ni una que no fuera un escrito de agradeci­miento. Las palabras de agradecimiento fueron tantas y tan entrañables que de ello se derivó el título de este libro: “Gracias, Bert” (Danke, Bert). Y este título es significativo. En forma similar a lo que se da frente al padre y a la madre, frente a Bert nosotros somos los pequeños. No estamos en el mismo nivel. No pode­mos compensar, solamente agradecer. El declive sigue existiendo, y eso es una bendición porque de esa manera el río fluye en nuestra dirección.

Únicamente en pocos aportes de este libro a Bert Hellinger se le habla ex­presa­mente como maestro. Ramateertha incluso declara expresamente por qué no quiere hacerlo. Pero en muchos comentarios, sin expresarlo, se describe una relación discípulo – maestro. Permiten vislumbrar la riqueza y la bendición que fluyen a través de Bert Hellinger hacia nosotros si permanecemos abajo.

De la misma manera permanecemos “abajo” en el trabajo de constelaciones, tal como Bert mismo nos muestra. Sobre la actitud, que debe ser tan importante para el constelador, ya se había hablado mucho anteriormente. A qué se refería eso exactamente, siempre fue un tanto enigmático. Muchas veces Hellinger mismo dio consejos a ese respecto, pero sobre todo lo demostró, lo vivenció delante de nosotros. Osho decía que el maestro no hace nada como para dirigir al discípulo en una dirección. Su forma de ser, su presencia es lo que al discípulo le indica algo que el maestro ya ha concretado, pero que el discípulo solamente comienza a vislumbrar. El camino es en esa dirección.

En un curso en Barcelona en 2009 Bert Hellnger mencionó una desigualdad entre Hacer o Soltar. Él no “hacía” nada, y según él eso era la diferencia entre su trabajo y el de la terapia tradicional que quiere lograr algo y para ello hace algo. Mientras tanto él, “soltaba”. Es decir que suelta las intenciones y permite ser guiado, ser guiado por los movimientos del espíritu. Esa no es una técnica que uno podría aprender. Es una actitud fundamental, una forma de ser, que uno puede ir practicando. Cuando observamos a Bert trabajando, podemos “sintonizar­nos” con esa forma de ser, con ese soltar.

Gracias, Bert, por todo.

Amano Ursula Steinbach & Jayin Thomas Gehrmann

[1] Jayin Thomas Gehrmann, “Über Psychotherapie hinaus. Die Entwicklung des Familienstellens nach Hellinger” (Más allá de la psicoterapia. El desarrollo de las constelaciones familiares según Hellinger), Berchtesgaden, 2009.

Asociación Española de Constelaciones Familiares, Bert Hellinger

Querido Bert

Un día, llegaste a España y plantaste la semilla de tus comprensiones sobre los”Ordenes del Amor”, dando   tantos frutos y de tantas variedades, que han podido alimentarse y desarrollarse muchas almas.

Sentimos la necesidad de asociarnos y con la iniciativa de unos cuantos, liderados desde el Institut Gestalt de Barcelona, se fundó una asociación de ámbito catalán, siendo después  Asociación Española de Constelaciones Familiares, Bert Hellinger – AEBH.

Desde entonces  nuestro interés ha sido, el promover el estudio y la investigación, actuar como plataforma de información y velar por la calidad de la formación, promoviendo actividades en el ámbito de la terapia, la medicina, la educación, las organizaciones, entre otros.

Las Constelaciones Familiares han supuesto un impulso cualitativo importante en la determinación de aspectos sociales y familiares de cada uno de los socios de la Asociación.

La Vida nos sigue conduciendo en el desarrollo de esta llave maravillosa, a través de los movimientos del Alma, y de lo que el Espíritu siga trayendo y revelando a través de ti, querido  Bert Hellinger, así como de muchos otros que ya están en el camino.

Caminar con las Constelaciones Familiares es algo más que un aprendizaje. Es dirigir la mirada interior hacia  donde miran las Constelaciones Familiares: Más allá,  al Uno, al Todo.

La mirada de esta asociación incluye todas las miradas y en la actualidad la mirada de Bert Hellinger es esencial para ir más allá de lo conocido hasta ahora.

Y este es el propósito que anima nuestra asociación.

Algo está cambiando en el mundo. Quizá es nuestra forma de ver el mundo. Quizá es eso lo que cambia el mundo. Cómo lo vemos. Respirando profundamente y con una sonrisa.

Por todo ello, desde la Junta de la AEBH,  en nombre y representación de todos los socios, te damos las gracias por estar ahí, por todo lo que nos has aportado y si es dado, nos aportarás.

¡FELIZ 85 CUMPLEAÑOS!

La Junta de la AEBH

Lola Campos, Madrid, España

Estimado Sr. Bert Hellinger

Cuando en el año 1999 lo conocí, después de muchos años de búsqueda interior,  pensé “ya he llegado”. Este llegar fue el comienzo del  camino.

Un camino que, para el que quiera recorrerlo, conduce a “casa”. Un camino que contínua de por vida,  siempre con la mirada puesta en el Misterio, en el Espíritu, y en el Amor.
Gracias por recorrerlo ud antes, y así poder mostrarlo a los demás.

Gracias por permanecer hasta la fecha, a sus 85 años, dedicado y entregado a este movimiento que nos sirve de guía y luz.

Desde  España, con profundo respeto

Lola Campos

Carmen Codina, Barcelona, España

„Das Glück der Seele bleibt”

Queridísimo Bert, tú lo escribiste para mí un día de mayo. Aguardé a que se abriera como se abren las flores en todo su esplendor, ahora, confirmándolo, lo rescribo para ti con gran agradecimiento.

Considero un gran honor poder estar presente en este día tan especial, día en que se conmemora tu nacimiento en este mundo. Si bien es cierto, como te dije en Sevilla, que todas las personas son regalos, no lo es menos que, para mí, tú eres uno de los más grandes y agradables con los que la vida me ha agasajado ¡Muchas Gracias!

Y te esperaba… al llegar y desplegarte, me sumiste en el más profundo silencio, sólo ante la muerte había experimentado un silencio semejante. Nada que pueda ser dicho, presencia.

– – – – – –

Es mi deseo que lo que nutre pueda extenderse, abarcar a otros. No he cesado de hablar de tu trabajo – una verdadera joya – cuando ha sido oportuno hacerlo, de dar conferencias, princip­al­mente entre el colectivo médico, psiquiátrico y el área de la salud en general. Así te he visto, y así te he dado a conocer:

“Bert es uno de esos seres de gran presencia, poseedor de un rostro luminoso y pacífico, donde destacan sus ojos vivos de mirada inteligente y profunda, y su sonrisa amable. Posee esa clase de rostro que se forja con el tiempo, en la medida en que uno consigue reconciliarse consigo mismo y por tanto con el mundo, propio de los buscadores a los que no amedrenta la mirada hacia dentro y eso mismo le capacita para mirar certeramente también hacia fuera.”[2]

Es para mí una evidencia que, quien se es, habla de lo que se hace. El hombre habla de su obra en igual medida en que la obra habla del hombre.

Soy consciente de que ha sido un privilegio estar a tu lado a lo largo de todos estos años ¡Ojalá sean muchos más! Se cuan valioso es lo que he recibido y te garantizo que lo trato con gran mimo y respeto. Yo te di mis manos vacías y mi gratitud, tú las sembraste, ahora sólo puedo pasarlo tal y como lo he comprendido, y en esa comprensión estás presente.

Alemania, el lugar de donde vienes, siempre me ha bendecido silenciosamente. Muchas cosas en verdad­ importantes para mí, han llegado de esta tierra a­ la que estoy misteriosa y asombrosa­­mente ligada. Tierra de silencio profundo y lentitud conscientes, como mi Padre. Quizás recuerdes mi azoramiento durante el primer entrenamiento Hellinger Sciencia en Sevilla, al comprobar que no podía identificar el idioma alemán en el grupo que estaba trabajando. Me dejó estupefacta por lo que significaba, era bien consciente de que simbólicamente se trataba de mi Padre ¿Cómo podía no haber reconocido por unos instantes – que se me hicieron eternos – el idioma del país asiduamente benevolente conmigo? Como no, también así fue en mi vida, el campo lo replicaba como metáfora. Por un tiempo no entendí a mi Padre ¡Él, que incesantemente me había bendecido! ¡Afortunadamente lo recuperé! y en el entrenamiento, de forma especialmente graciosa, te cuento: En un grupo de trabajo de cinco personas al que yo pertenecía, había dos mujeres alemanas, una traducía a la otra lo que se decía en español, mientras tanto, todo cuanto yo escuchaba me resultaba indescifrable.

Repasé en mi mente una gran cantidad de idiomas, pero lo que ellas hablaban no se ajustaba a ningún sonido que yo pudiera identificar. Cada miembro del grupo tenía que decir una frase que percibiera cierta para el otro, de repente escuche: “Ein neuer Weg” sentí un gran alivio a la vez que turbación, esa lengua tan misteriosa resultó ser alemán y entendía su significado. En ese entender también se abría para mí un nuevo camino, una nueva forma.

Lo realmente divertido, llegó en el momento en que tuve que decir mi percepción a la mujer alemana que no entendía español. Dije mi frase y esperé, puesto que su amiga traducía para ella, entonces resultó que las dos alemanas no se comprendían entre sí ¡Hablaban el mismo idioma y no se comprendían! En el rostro de la mujer que esperaba la traducción, se dibujó un gesto de tanta extrañeza, como el que yo debía haber tenido mientras intentaba desesperadamente comprender. Miraba con los ojos desmesuradamente abiertos a su amiga sin resultado alguno, en ese momento yo le dije mi propia frase en alemán: “Ein Schöner weg” y me comprendió de inmediato ¡Había recuperado el Alemán! y más importante aún ¡A mi Padre! Muchas gracias tanto a ti, como a Mª Sophie, por este ejercicio para mi inolvidable, a la vez que divertido.

Querido Bert ¡Feliz Aniversario! Todo lo mejor ahora y siempre. Das Glück der Seele bleibt. Amor Cumplido.

Àngels Codina Farrás, Andorra la Vella, Andorra

Queridísimo Bert

Me sentí muy honrada cuando, mi querida hermana Carmen, me hizo saber que se nos había encargado – junto a otras muchas personas relacionadas contigo y el trabajo constelatorio – de escribir unas letras para serte regaladas el día de tu 85 cumpleaños. También lo sentí justo.

Desde que te encontramos en Barcelona en mil novecientos noventa y nueve hasta el momento actual, cada una desde su posición: ella como una digna y muy profunda con­steladora – absolutamente fiel Hellingerina – y yo desde mi praxis médica en Ontomedicina (fruto de mi investigación clínica de los últimos veinte años), no hemos dejado de dar a conocer de manera rigurosa y honesta tu trabajo y, mi gran ambición en este sentido es la de conseguir que las constelaciones entren en el ámbito hospitalario para ocupar el lugar que les corresponde en la terapéutica del siglo XXI (lo cual no es nada fácil dado el mecanicismo reduccionista que impregna la ortodoxia médica actual, pero cada uno estamos situados donde y como corresponde en el tablero de la vida y no dudo que algún día esto será así).

Ya desde el primer momento tuve la certeza interior de que las constelaciones familiares eran una excelente herramienta terapéutica – al igual que mi voz interior me sopló que no era mi camino el practicarlas – pero desde luego, sí, el utilizarlas como médico; cosa que no he dejado de hacer desde entonces, con magníficos resultados, en el sentido de acortar el tiempo de terapia, así como de hacer más profundas las transformaciones de las personas con las que interactuaba terapéuticamente.

Ahora, en el dos mil diez, tras once años de constelaciones familiares, y de ver como se despliega tu trabajo, querido Bert, estoy en condiciones de poder hablar sobre la enorme trascendencia del mismo más allá de una simple herramienta terapéutica. En efecto, las constelaciones familiares, devienen, a mi juicio, una herramienta de la Vida que – utilizando terminología médica – constituye parte del sistema inmune de la misma para restablecer los patrones de orden propios del estado de salud, (ya que, en mi opinión, la enfermedad es una desorden, una inarmonía del Ser), y la enfermedad de la humanidad actual –hablando en términos genéricos- se asienta en la ausencia del sentido de trascendencia, en la ausencia de lo sagrado.

Tu trabajo, querido Bert, tiene un enorme poder transformador gracias al cual se restituye la conexión de la persona con su esencia liberando así el camino hacia la trascendencia.

Contigo aprendí algo de inestimable valor: a saber estar como médico, a mantener la actitud y posición correctas que dan fuerza a las personas que me presenta la vida para interactuar con ellas (recuerdo que fue en el primer encuentro en Palma de Mallorca). Te doy infinitas gracias por ello.

Asimismo, te reconozco como a un Maestro (en toda la extensión de su significado y con mayúsculas) con el cual la vida me ha obsequiado.

Pensando en ti y en tu labor, me viene a la mente una imagen que hace poco me han mandado por Internet, titulada: “El sembrador de estrellas”, así te veo yo: como un sembrador de semillas de Orden Trascendente, cuyos frutos apenas se vislumbran pues son de tan largo alcance que solo alo cabo de mucho, muchísimo tiempo, podremos –o podrán- ver manifiestos en toda su extensión.

Sincrónicamente a esto último, observando el mágico Orden de la Vida, hoy, cuando te escribo estas líneas, es el Día 1º de Mayo, día sagrado para los antiguos Mayas (que a mi me resuenan especialmente, no como antepasados, sino en conexión transtemporal del eterno presente). Los mayas, en mayo sembraban el maíz, cereal que se asocia a la trascendencia así como a la fertilidad.

Por todo lo expuesto, querido Bert, me inclino ante ti con todo mi respeto y te honro desde la profundidad de mi ser.

Te deseo ¡¡¡Muchas Felicidades en el Dia de tu Cumpleanos!!! Y que disfrutes de la que no cabe duda que será una maravillosa fiesta, rodeado de tus seres queridos y, de la que se me ha dicho que es magnífica mujer, Maria Sophie.

Recibe un fuerte abrazo desde el corazón.

Francisco Gómez Gómez, Madrid, España

Querido Bert

Te conocí en Toledo en diciembre del 2001 donde asistí a aquel seminario que impartiste en el Hotel Beatriz. En esa ciudad vivía entonces mi hermano, fallecido hace cinco años. Y con cariño y emoción recuerdo la primera frase tuya que aun hoy sigue actuando en mí: “el alma universal todo lo puede”.

Después en abril del 2003 me supervisaste en Madrid un caso de mi Tesis Doctoral, donde apliqué tu modelo de Constelaciones Familiares a las organizaciones. Ahí la frase fue: “Mira mamá esto es de mi padre”.

Poco tiempo después las constelaciones me hicieron encontrarme con mi hermana “non nata” y comprender que los secretos con las Constelaciones Familiares se convierten en una bendición para quienes encuentran una solución a los mismos, haciéndoles perder su sentido como tales secretos, cuando dejan de ser necesarios y pasan a ser lecciones aprendidas.

En aquel entonces estuve sometido a un tratamiento quimioterapéutico y radiológico por haber enfermado de cáncer y comprendí que los niños muertos de manera temprana en mi familia eran los que ahora no sólo vivían en mí, como los ángeles de mi guarda, sino que eran los que me animaban a vivir, el tiempo que me fuera dado. La frase es: “Ahora vivís en mí y me quedo un tiempo antes de ir con vosotros”. Poder mirar hoy a la enfermedad que ya pasó es una de las mejores alegrías, comprensiones, fuerzas y bendiciones que tú y tu modelo de las Constelaciones Familiares me habéis brindado.

Quiero contarte algo, lo más breve posible, sobre mi desarrollo profesional desde diciembre del año 2001. Hasta ese momento yo me había formado durante más de 15 años en los modelos terapéuticos, Humanista de Rogers y, sobre todo, de Terapia Familiar Sistémica, habiendo realizado diversas terapias individuales y de grupo.

Te cito algunas de mis metas conseguidas con la fuerza de tu modelo de Constelaciones Familiares:

– Subdirector de Ordenación Académica de la Escuela de Trabajo Social de la Universidad Complutense de Madrid, desde junio de 2002 a la actualidad.

– Terapeuta reconocido por la Asamblea de la Asociación Española Bert Hellinger (AEBH) en abril de 2003.

– Defensa de mi Tesis Doctoral, en febrero de 2004.

– Jornadas Internacionales de Pedagogía Sistémica en México, contigo y los profesionales internacionales más destacados del modelo, en octubre de 2004.

– Creación y Dirección de una Segunda Especialidad sobre “Orientación y Consejería al niño, adolescente y Psicoterapia Familiar” en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa en el Perú, desde el 2005 al 2008.

– Habilitación Nacional como profesor titular de universidad y obtención de plaza en la Universidad Complutense de Madrid, en el 2006.

– Creación y Dirección de una Maestría en Trabajo Social Familiar en la Universidad Técnica de Ambato en Ecuador, en 2009. Y

– Entre otros cursos universitarios sobre Constelaciones Familiares, la aprobación por parte de la Universidad Complutense de Madrid del Título Propio: “Constelaciones sistémicas: Familiares, Organizacionales y Educativas” que se iniciará en octubre de 2010, que dirijo y en el que participarán muchos de los didactas de la AEBH.

Ahora quiero contarte algo que no he dicho antes a nadie, como yo nací en La Mancha, esa tierra conocida por El Quijote de Cervantes, ando dándole vueltas a la realización de talleres sobre Constelaciones Familiares Manchegas.

Bueno solamente, quería mostrarte cómo fue mi movimiento con la vida  hacia adelante y mi haber ido a más y más, y más y más……. Con el objeto evidenciarte mi afecto, agradecimiento, y sentimiento de paz contigo, con mis padres, con mis hermanos, con mis hijas, con la vida, con todo…..

Gracias por haber hecho posible que comprenda cómo se puede disfrutar la vida sin expectativas sobre los demás y qué grande es el amor cuando se puede mirar al otro sin intenciones.

Te deseo un muy feliz cumpleaños desde nuestro mutuo pertenecernos que ya nadie nos podrá quitar.

Un fuerte abrazo.

Francisco Gómez Gómez

Tu discípulo admirador manchego

Sara Rodriguez Simon, Puigcerdà, España

¡Feliz 85 cumpleaños querido Bert!

Cuando en 1999 leí por primera vez algunos de tus escritos traducidos al español y presencié tu trabajo, me impactaron profundamente en cuerpo y  alma. Comprendí que ese era el sigui­ente paso en mi crecimiento espiritual y profesional.

Acababa de salir de una grave enfermedad y mi alma estaba abierta a los profundos  cambios que le esperaban. Después del estado de coma, mi sensibilidad se había incrementado mucho, a veces me asustaba, no atreviéndome a decir lo que  comprendía.

Seguía y participaba en tu trabajo siempre que venías a España y  me desplazaba a otros países de Sudamérica, donde se mostraba  diferente que aquí.

He tenido la gran suerte de formarme y trabajar contigo en diferentes ocasiones, desde la integración de los padres, hasta las secuelas de la enfermedad, pasando por la liberación de mi hijo, por lo que estoy profundamente agradecida. Cada trabajo era tan profundo que el efecto era inmediato en mí y en los que no estaban presentes.

Todo ello, me ha servido para poder implicarme, dando un gran giro también en mi vida profesional como psicóloga clínica, y aplicar todas tus enseñanzas en ese ámbito, com­partiéndolo al tiempo con otros profesionales a través de impartir formaciones en este colectivo a través de los Colegios de Psicólogos, Universidades, otras Instituciones y como Presidenta  de la AEBH.

Y, sí querido Bert, yo digo que es psicoterapia e incluso les formo en los movimientos del alma y del espíritu, siendo aceptado como tal. La evidencia de los resultados es la prueba.

Y, querido Bert, en psicoterapia individual también se puede comprobar como se  dan los Movimientos del Alma y del Espíritu. Trabajando en silencio con figuras o papeles, se crea  el campo pudiendo aparecer lo que es, tal cual, como se muestra en los grupos. Incluso los bebés pueden elegir la figura del excluido ante el asombro de la familia presente, calando esa comprensión a lo más profundo de su ser.

Bert, siendo guiado por ese Gran Espíritu que nos ha creado, te has convertido en  “un guía espiritual de la vida cotidiana”,  haciendo fácil lo difícil, dando claridad a la oscuridad y llevando lo sencillo a lo complejo,  todo eso que todavía no sabemos cómo se da y cómo es,  pero que se muestra.

Tu energía es, y se ha ido incrementando, una energía al mismo tiempo suave e intensa, de color blanco /gris trasparente. A tu lado, todo  es trasparente y espiritual. Hace años que tu cuerpo es más etéreo que material.

Gracias, por haberte atrevido a mostrar tus comprensiones y así ayudarnos a los demás a ser valientes en la vida, mostrándolo y llevándolo cada cual a  su ámbito personal y profesional.

En ocasiones le he dicho a Mª Sophie “gracias por estar con Bert”, ahora también te digo a ti, “gracias por haberte atrevido a amar también a Mª Sophie y dar este nuevo impulso guiado por el Gran Espíritu creador”.

Querido compañero de vida, nuevamente, gracias por existir el tiempo que todavía te sea dado. Y ese agradecimiento también es, acompañándote y estando a tu lado en esta nueva etapa que te está tocando vivir.

Con todo mi cariño.

Sara Rodríguez Simón

Centro Bert Hellinger de Argentina

Nosotros  recordamos  a  Bert Hellinger  así…

Los docentes y colaboradores del Centro Bert Hellinger de Argentina nos reunimos el 1° de Septiembre de 2010 para honrar a Bert Hellinger en su aniversario. Comenzamos a hablar de nuestras experiencias con Bert y era como si él se encontrara entre nosotros.

Alejandra  Pistorio

Algo que me parece maravilloso en ti, algo que veo desde el inicio de tu trabajo y que continúa siendo así ahora, es que nunca llegas a un final. Nunca terminas, nunca te detienes. Nunca hay nada que quede terminado y cerrado, siempre hay un cambio, todo el tiempo.

Recuerdo Palma de Mallorca en 2002. Fue la primera vez que te observé trabajando con los movimientos del alma – creo que en ese momento ni siquiera existía ese nombre. Pero comenzaste a trabajar con los movimientos del alma allí, en ese congreso sobre psicosis. Recuerdo que mucha gente estaba muy enojada porque decías cosas diferentes a las que habías dicho antes. Recuerdo a una persona del público que dijo: “No. En un artículo alguna vez escribiste algo y ahora estás diciendo lo contrario”. Creo que se refería al aborto. Entonces dijiste una frase que la tengo muy guardada para mí: “Este conocimiento es como una llama, como el fuego, el que lo agarra y lo aprieta mucho lo apaga”.

Esto es con lo que me quedo: tu capacidad para no quedar atado a nada de lo que habías descubierto antes. Tu capacidad de estar en un proceso, que es el proceso de la vida, en el cual todo cambia. Aún en aquellos descubrimientos tuyos que  nosotros podríamos considerar como máximas, desde tu visión siempre hay oculto un próximo paso.

Y si hay algo en ti que yo quisiera también para mi vida es esa posibilidad de siempre dar un paso más.

Claudia  Boatti

Lo que siempre me fascinó de ti, desde que te conocí en el año 2001, es tu generosidad. Cada vez que tienes una nueva percepción, la compartes. Todo lo que viene, lo das, no te guardas nada. Y si te equivocas, tú mismo enmiendas tu error. Eres tan transparente, tan genuino y tan generoso. Nunca reparas en ti, siempre priorizaste el compartir lo que estabas recibiendo con todos.

Eso me emocionó siempre. Te estoy muy agradecida.

María  Herbin

Lo que yo me llevo como recuerdo son los encuentros que teníamos contigo después de los talleres, cuando te reunías con el equipo. Siempre ibas generando algo mientras respondías a nuestras preguntas. En un momento, cuando ya había terminado la ronda, energéticamente algo había sucedido. Me sentía en un estado de gracia.

Admiro tu capacidad de evolucionar en el sentido del amor. A lo largo de estos once años que te conozco, cómo fuiste abriendo tu corazón y cómo fuiste transmitiendo una cualidad de amor tan profunda y tan importante. Creo que nos has modificado a todos.

Liliana  Chaia

Siempre me impactó tu mirada. En tus seminarios y entrenamientos, al transmitirnos tus comprensiones, yo me conectaba con la profundidad de tu mirada y sentía que con ella transmitías mucho más que con tus palabras.

Cuando me encontré frente a ti y nos saludamos, nos dimos la mano, y yo sentí que el saludo era desde la mirada, que nos comunicábamos al nivel del alma. Tu presencia comunica algo a un nivel muy profundo.

Admiro tu mirada abierta, vacía, esa mirada que te permite exponerte y llegar a descubrir ese maravilloso regalo que nos fuiste dejando en cada encuentro. Tu mirada compasiva, tu mirada pícara, esa mirada que ubica, esa mirada global.

Resumiendo podría decir: admiro tu mirada multidimensional. ¡Gracias!!                                                                 

Raúl  Pardo

¡Qué experiencia la de compartir el escenario contigo en mi rol de maestro de ceremonias! Recuerdo el calor de tus manos y algo que me llamó mucho la atención fue que cuando le dabas la mano a una persona no la apretabas mucho. En mi caso sentía que yo aplicaba demasiada presión mientras que tú mantenías una tensión natural en tu mano.

Me sucedía algo similar con tu mirada: en tu mirada no había intención de explorar algo en mí o mirar más allá. Y, sin embargo, esa no intención de tu mirada, en mí abría algo en el encuentro hacia ti. Eso es algo que siempre recordaré.

María  Ulacia

En el año 1999, cuando viniste por primera vez, nos hiciste hacer un ejercicio a todos los que estábamos en el Forum Gandhi: todos debíamos ir al reino de los muertos y despedirnos de nuestros seres queridos. El ejercicio consistía en cerrar los ojos y acercarnos a cada uno de nuestros muertos. Cuando terminé de hacer el ejercicio no podía recuperarme porque veía gente, mucha gente, que estaba en un lugar que no era ni el reino de los vivos ni el reino de los muertos. Tuve la idea o la comprensión en ese momento de que estaba con los “desaparecidos” de Argentina.

Tímidamente levanté la mano y te conté esto. Me hiciste subir al escenario y me pediste que eligiera a cinco personas para los desaparecidos y a tres personas para las Madres de Plaza de Mayo. Lo hice y me ubiqué entre esas personas que yo no conocía. Tú pusiste las personas y luego no hiciste nada. Hoy me pregunto si no fue un primer Movimiento del Espíritu. Nadie hablaba, no hubo frases, nada. Simplemente hubo movimientos. Una de las personas que yo había elegido como desaparecida tuvo como un ataque, comenzó a moverse como si tuviera una convulsión.

Fue muy fuerte para nosotros, era la primera vez que veíamos esto. El ejercicio terminó, nos mandaste a una pausa y nos pediste que todos dejáramos la sala. Cuando regresamos, la persona que había tenido esa reacción, relató que había estado desaparecida, secuestrada. Para mí fue una impresión muy grande que jamás olvidaré.

Siento que mi vida cambió, que no es la misma, desde que te conocí. Estoy agradecida, muy agradecida.

Miguel Ángel Schiavo

La primera vez que me encontré personalmente contigo fue en Abril de 2001, cuando viniste a Buenos Aires para Semana Santa. Yo había comenzado mi formación poco antes y lo único que sabía de ti era lo que decía en los libros Reconocer lo que es y Felicidad Dual. Allí encontraba muchos temas que me llevaban a preguntar: “¿Por qué dices esto? ¿De dónde lo sacas? ¿Por qué tanta seguridad de que las cosas son de esta manera?” Entonces tenía mucha lucha interna con lo que tú proponías y lo que yo creía o las ideas que tenía.

Esa vez, allí en el teatro, comenzaste con una visualización. Dijiste que cerráramos los ojos y que nos imaginemos detrás de nosotros a nuestros padres, y detrás de los padres los abuelos, y detrás de los abuelos los padres de los abuelos, y así una larga fila de personas. Y allí estábamos los 400 participantes con los ojos cerrados, conmovidos, emocionados, imaginándonos a todas las generaciones que habían estado antes que nosotros, dándonos cuenta que todos nos habían transmitido algo y que eso que nos habían pasado nos había tocado de alguna manera. En 15 minutos habías generado ese clima que permitía sentir algo más allá de las ideologías o las palabras.

Desde ahí te seguí casi inmediatamente a México y Toledo, todo seguido en ese mismo año 2001. Luego en la Argentina caímos en una recesión. Como anécdota relato algo personal. En Toledo te alcancé un libro para que lo firmes y tú me saludaste y dijiste “Hola Miguel”. Y yo pregunté: “Hola. ¿De dónde me conoces? ¿Cómo es que te acuerdas de mí?” Siempre me sentí muy cerca. A pesar de que internamente me peleaba con muchas propuestas, terminaba como un perro con la panza hacia arriba y podías hacer cualquier cosa conmigo.

La última vez que estuve contigo fue en Ecuador y todo el tiempo estuve muy cerca de ti. Tú me habías pedido resumir lo que iba ocurriendo para que le pudieras poner un título a cada parte del evento. En un momento habías trabajado mucho dando golpes  en la espalda, y cuando subí al escenario me reía diciendo que a esta parte podrías bautizarla “cómo aprender a dar golpes en el centro de la espalda”. A pesar de que no traduje esas palabras para ti ni tampoco lo hiciera Rosi (la traductora), tu comprendiste el chiste: mi miraste, acomodaste la mano en mi espalda y me diste un golpe entre los omóplatos. Te reíste mucho y yo me sentí fantástico.

Néstor  Brumer

Recuerdo cuando en el año 2001 entraste en la sala con Tiiu para dar comienzo a uno de tus seminarios. Yo estaba trabajando en el sonido y la videograbación del evento y tú te acercaste a mí para saludarme – para mí fue increíble ver que venías a agradecerme el trabajo que yo estaba realizando cuando era yo el que quería agradecerte el trabajo que tú estabas haciendo con todos y cada uno de nosotros. Esa humildad y ese sentido de reconocimiento me impactaron mucho. Hoy me doy cuenta cuánto aprendí de ti a través de ese gesto.

Por mi trabajo no pude participar del seminario durante todos esos días, pero llegué al teatro la última mañana y pude disfrutar de tu trabajo.

Más adelante tuve la suerte de participar de seminarios en distintas partes del mundo y además estar presente siempre que viniste a Buenos Aires. Invariablemente, a tu llegada, venías a saludarme y a seguir enseñándome el valor del reconocimiento.

Hoy, a casi 10 años de haberte conocido, quiero decirte lo que pensé cuando te conocí:

“Gracias por todo lo que haces por nosotros.”

Tiiu  Bolzmann

Yo recuerdo una experiencia parecida a la de Alejandra. En México un hombre se puso de pie y dijo: “Bert, en tu primer libro tú has dicho algo que contradice totalmente esto que acabas de decir”. Entonces mostraste tu sonrisa de siempre, esa sonrisa pícara, y respondiste: “¡Qué me importa lo que dije hace diez años!”

Una cosa que recuerdo y que es muy personal sucedió en 1999 cuando habíamos organizado el evento en el Gandhi y yo te invité a mi casa para un asado. Estábamos con todo el equipo de colaboradores.

Durante la comida me preguntaste cómo había llegado a comprar esa casa. Yo comencé a contarte lo difícil que había sido conseguir esa casa por las situaciones complicadas que iban apareciendo … y repentinamente tú me interrumpiste diciendo: “No, no, no, no continúes hablando. Tienes que leer la carta a los Filipenses. Allí encontrarás un consejo que es importante de verdad.” Yo pensé: “¿La carta a los Filipenses? ¿Dónde podré conseguirla?”

Afortunadamente Ruth Junker tenía una biblia en alemán, ya que en ese entonces todavía no hubiera comprendido ese texto en español. Era un texto bastante extenso. ¡Y repentinamente lo encontré! En el párrafo 3,13 de las Cartas a los Filipenses el Apóstol Pablo dice: “… dando olvido a lo que ya queda atrás, me lanzo tras lo que tengo delante.” Esa frase me ha acompañado durante todos estos años. Siempre mirando y lanzándose hacia adelante, seguir hacia adelante.

Recuerdo una vez que junto con Miguel y Néstor fuimos a cenar al restaurante de mi marido. Observaste cada detalle del lugar y dijiste: “Muy bonito lo que Leandro ha logrado aquí, todo lo que ha hecho.”

Yo dije que si, y que esperaba que él pudiera tomar ese éxito y lo pudiera mantener. Y te comenté que proviene de una familia pobre y que no están acostumbrados a ese tipo de éxito. Tú me miraste a los ojos y dijiste: “Debería decir a sus padres: Yo soy el éxito de ustedes.” Yo quedé reflexionando acerca del significado de lo que acababas de decir y tú me dijiste: “Veo que no lo has comprendido. Es una frase que tu deberías decir también a TUS padres: Yo soy el éxito de ustedes.”

Estoy tan agradecida por todo lo que me has enseñado durante todos estos años, desde el primer momento en 1990, cuando te conocí, hasta hoy. Hubo momentos de resistencia en mí, porque no siempre comprendía de inmediato aquello que tú nos transmitías. Necesitaba tiempo para vivenciar aquello que tú nos enseñabas, para que se vuelva un conocimiento propio como para poder enseñárselo a otros. De esa forma comprendí lo importante que es caminar con el espíritu, ya que nos libera de tomar decisiones que nosotros no podemos tomar. Te agradezco todo.

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The Book  Danke, Bert
is published December 2010 by
and available at the

Institut für Systemaufstellung und Meditation ISM
Grüner Waldweg 33. 34121 Kassel. Germany

www.ism-kassel.de


[2] Fragmento de uno de mis artículos publicado por el Colegio de Psicólogos de Cataluña, 2004.